Chris 73 habla de la transformación de su carrera, la relación entre contraste y conciencia, la escena techno australiana, las cifras de la industria y el camino hacia una identidad artística propia.

Ya tenías una larga trayectoria como DJ antes de crear a Chris 73. ¿Qué sentiste que debías transformar o hacer de otra manera para empezar esta etapa?

Chris 73: Antes, mi objetivo como DJ era sencillo: hacer bailar a la pista con las canciones populares del momento. Estaba pendiente de lo que publicaban las grandes estrellas del pop; buscaba un remix de lo que gustaba al público y lo ponía. A la gente le gustaba, pero con el tiempo empecé a sentir un vacío. Al volver a casa decían que la DJ había puesto su canción favorita de una estrella pop. Todavía quiero ver bailar a la pista, eso sigue siendo importante, pero comprendí que quería algo más: que la música transmitiera un mensaje, provocara reflexión, hiciera pensar en lo que habían sentido y, en un sentido filosófico, incomodara antes de abrir una nueva perspectiva. Chris 73 nació de la necesidad de convertir el oficio de DJ en un vehículo de reflexión, además de entretenimiento. Hoy abordo en mi música cuestiones que me importan, cosas que tienen sentido para mí. Así el contraste se convirtió en el centro de todo lo que hago. Para quien escucha atentamente, mi música puede abrir perspectivas. Para eso trabajo.

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Chris 73. Foto: dossier de prensa oficial.

En poco tiempo tus temas aparecieron en las listas de Beatport y recibieron el apoyo de artistas como Joseph Capriati y Paco Osuna. ¿Cuándo sentiste que el proyecto dejaba de ser solo una nueva etapa personal y empezaba a llamar la atención de la industria?

Chris 73: Llevo ya 17 años en este camino. Pero, desde que renové el proyecto, el momento que más recuerdo fue enterarme de que Richie Hawtin y Joseph Capriati habían descargado el EP «No Time To Waste». Richie es una referencia directa de Detroit, ciudad que yo había visitado pocos meses antes para comprender las raíces del techno. Para mí aquello cerró un círculo. Comprendí que el mensaje llegaba a personas a las que admiro y que el proyecto había salido de mi cabeza para entrar en la conversación real de la escena.

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Chris 73. Foto: dossier de prensa oficial.

Tus títulos —«No Time To Waste», «You Know Nothing», «Open Your Mind»— parecen capítulos de una misma conversación. ¿Hay una historia más amplia detrás de estos lanzamientos o cada tema nace de un momento independiente de tu vida?

Chris 73: Sí existe una historia más amplia, aunque no haya planeado un guion fijo. Cada tema surge del mismo proceso de búsqueda interior y autoconocimiento, y por eso terminan conectándose como capítulos. «No Time To Waste» es una alarma: detente y toma conciencia del tiempo. «You Know Nothing» es la humildad que viene después, inspirada en Sócrates: admitir que la verdadera sabiduría comienza al reconocer la propia ignorancia. «Open Your Mind» es el paso siguiente: una vez que te has detenido y te has permitido no saber, puedes abrirte a mirar de otra manera. Esa es la columna vertebral de mi frase: el contraste genera conciencia, y la conciencia es la clave de la transformación. Me apasionan el autoconocimiento y el desarrollo humano. A través de mi obra intento compartir pensamientos que fueron revelaciones decisivas para cambiar el rumbo de mi propia historia.

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Chris 73. Foto: dossier de prensa oficial.

Vives en Australia, lejos de los principales circuitos europeos del techno. ¿Esa distancia limita una carrera internacional o Sídney ofrece hoy una escena suficientemente fuerte para construir desde allí una trayectoria global?

Chris 73: Veo Sídney como el laboratorio y el mundo como el destino. La escena aquí es pequeña comparada con la europea, pero eso me dio libertad para equivocarme, probar sonidos y construir una identidad sin que todo el mundo estuviera pendiente. Al actuar junto a Oliver Huntemann, Space 92 y Mha Iri, quedó claro que la distancia geográfica no determina si entras en la conversación: lo determina la consistencia de tu trabajo.

Para quien la observa desde fuera, ¿cómo definirías hoy la escena techno australiana? ¿Qué sucede en las pistas de Sídney o Melbourne que quizá desconozcan los públicos europeo y brasileño?

Chris 73: La escena australiana es pequeña, pero resistente, y eso cambia la energía de la pista. No tenemos la infraestructura de clubes europea, así que cada evento se parece a un acto de resistencia colectiva: promotores, DJs y público saben que nada está garantizado y responden con una entrega diferente. Me llama la atención otro contraste: sobran DJs que solo pinchan, pero hay menos que también producen, y es aún más raro encontrar productores fieles a su propia naturaleza. Es ese perfil el que necesitamos para sostener una identidad sonora propia. Mientras tanto, el consumo de electrónica es enorme: según los datos de Spotify, Australia está entre los países que más escuchan el género, aunque tenga una base de productores relativamente pequeña. También hay un patrón histórico: cuando un DJ australiano rompe la burbuja, sale del país. Pasó con Fisher, Timmy Trumpet y Dom Dolla, y con Mha Iri, que no nació en Australia pero creció dentro de la escena de Melbourne. Eso muestra el límite del mercado local: quien busca otra escala ha tenido que encontrarla fuera. Es una pista curiosa, con un público enorme y ávido, pocos productores y una salida casi natural para quien crece.

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Chris 73. Foto: dossier de prensa oficial.

Australia también afronta cierres de clubes, cambios legales, altos costes de producción y transformaciones de la vida nocturna. ¿Cómo afectan estos cambios a la cultura de pista y a quienes trabajan profesionalmente como DJs?

Chris 73: El cierre de clubes y el elevado coste de los eventos han cambiado profundamente la organización de la escena. Muchas cosas que antes sucedían en clubes se trasladaron a almacenes, fincas y eventos independientes. Eso encarece y complica el trabajo de los promotores, pero también obliga a ser más creativos y a depender menos de las estructuras tradicionales. Para quienes vivimos de actuar significa menos fechas fijas y más incertidumbre económica. También hace que quienes permanecen construyan una relación más genuina con el público: cada evento hay que ganárselo, no se repite por costumbre.

Has vivido etapas en las que tu carrera no avanzaba como esperabas. ¿Qué harías de forma distinta si pudieras hablar con la Chris que buscaba su lugar en la escena hace diez años?

Chris 73: Habría confiado menos en las fórmulas y más en el contraste y el autoconocimiento. Esa es la base de todo. Durante mucho tiempo intenté tocar «correctamente», según lo que esperaba la escena, y eso me hizo técnicamente competente pero artísticamente invisible. A mi yo de hace diez años le diría: deja de intentar encajar y empieza a construir lo que solo tú puedes ofrecer. Eso distingue a quien actúa dentro de una escena de quien ayuda a construirla.

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Chris 73. Foto: dossier de prensa oficial.

Hoy la industria de la música electrónica concede gran importancia a las cifras: posiciones en listas, reproducciones, seguidores y alcance en redes. Esos indicadores influyen en las oportunidades, las contrataciones y hasta en la percepción de la relevancia de un artista. ¿Cómo ves esa lógica y cómo pueden tenerse en cuenta las cifras sin relegar la música y la identidad artística?

Chris 73: Una cifra sin contexto no indica relevancia, sino alcance, que es muy distinto. He visto temas excelentes sin entrar en ninguna playlist y temas genéricos en lo alto de una lista. Lo que me interesa es la constancia del mensaje: si dentro de dos o tres años la gente sigue asociando mi nombre a una idea clara —contraste, conciencia, transformación—, eso valdrá más que cualquier posición de este mes. Para mí, el equilibrio consiste en dejar que las cifras orienten la estrategia sin permitir que compongan la música.

Después de «Open Your Mind», que parece acercarse a un techno más peak time y driving, ¿quieres profundizar en esa identidad o seguir moviéndote entre distintas vertientes?

Chris 73: Seguiré buscando composiciones más peak time y driving, pero eso no significa abandonar la raíz hipnótica y minimalista anterior. Lo veo como una ampliación del vocabulario dentro del mismo mensaje: el contraste también consiste en pasar de la densidad al impacto sin perder el fundamento filosófico. Quiero profundizar en ese lado más driving sin volverme previsible. La intensidad también puede contener introspección.

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Chris 73. Foto: dossier de prensa oficial.

Si volvemos a hablar dentro de tres años y dices «Chris 73 ha llegado justo adonde quería», ¿qué habrá ocurrido? ¿Qué sello, escenario, proyecto o logro te haría sentir que la transformación funcionó?

Chris 73: No sería una posición en las listas ni un número de seguidores. Sería saber que hay personas desarrollando su propia conciencia a través de mi música, sin que yo tenga que estar sobre un escenario. Si «el contraste genera conciencia, y la conciencia es la clave de la transformación» se convierte en algo que repiten porque lo han sentido, y no porque lo han leído en una publicación, sabré que Chris 73 ha llegado adonde debía. Lo demás —listas, escenarios, sellos— será el resultado de construir con constancia, disciplina, perseverancia y paciencia. Son cualidades que llevo conmigo.

Has hecho warm-ups para artistas de gran proyección internacional. ¿Cómo te preparas para cada uno: cambias repertorio, intensidad o estructura según el cabeza de cartel? ¿Qué falta para que tú encabeces la noche o incluso hagas una sesión all night long?

Chris 73: Abrir para artistas como Oliver Huntemann me enseñó que la función no es simplemente «tocar antes del cabeza de cartel», sino preparar el terreno sobre el que se sostendrá toda la noche. Estudio su repertorio antes de construir mi sesión: intento entender hacia dónde suele llevar la energía y diseño un recorrido gradual, no un espectáculo aislado. A veces eso exige un sonido más minimalista y espacioso para dejar respirar; otras, introducir una energía más peak time si el siguiente artista parte de la intensidad. Mi sello no cambia: hipnosis, contraste y tensión controlada. Para encabezar el cartel creo que necesito menos técnica nueva que una presencia continuada en un mismo circuito, ganando la confianza de los promotores. Cuando llegue ese momento, sueño con una sesión all night long: contar la historia completa, desde el silencio hasta el clímax, sin depender de otra persona para cerrar el arco.

«El contraste genera conciencia, y la conciencia es la clave de la transformación»
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